24 julio 2011

Ponte contenta

Estás en plena etapa de rabietas, y aunque parecía que iban a menos... pues eso, que sólo lo parecía, porque estos días han reaparecido y en todo su esplendor, además.
Yo sé que te reconforta que te abrace, que te explique por qué en ese momento no puedes tener lo que deseas, pero aún así no puedes dejar de llorar, no puedes evitar tirarte al suelo ni patalear. A veces incluso se te suelta la mano y esta choca contra mi cara o contra mi brazo.
Si te digo cuánto me duele que me hagas eso te entristeces aún más, y lo sé porque te abrazas a mi cuello, tus manitas entrelazadas en mi nuca se sueldan como si de hierro fuesen, y lloras aún más fuerte sobre mi hombro.

Y yo te pido que no llores, hija. Te digo "Ponte contenta". E inmediatamente me miras a los ojos, tu carita roja e hinchada, tus mejillas invadidas de lágrimas, e intentas sonreír. Unos segundos después estás infinitamente más tranquila, todavía te sobreviene algún hipido pero casi de forma anecdótica.

Quizás no sea la forma más adecuada, hija, y me tendrás que perdonar por ello, pero es la manera que sé de ayudarte a superar tus rabietas. Las dos lo pasamos mal, pero esta etapa pasará, te lo prometo. Mientras tanto, ponte contenta, por favor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario